María Cinta Mañé Seró y Miguel Ángel Vives Vallés, son las personas que han tenido la idea de encargar esta página web a dos buenos amigos, Ignacio y Lupe, que ya habían mostrado su tolerancia en batallas informáticas anteriores, con la idea de abrir un espacio de encuentro para el resto de amigos y compañeros, gustosos seguidores de esta aventura que es la Historia de la Veterinaria.

Desde 1995 en que unos pioneros nos juntamos en Madrid y comenzamos, juntos, a investigar, trabajar, publicar, y reunirnos en jornadas, congresos, cursos, tesis doctorales, y cuantos actos proporcionaban excusas para juntarnos, han pasado ya veintiún años, en los que hemos visto crearse una asociación nacional de historia de la veterinaria, asociaciones regionales, páginas web, así como un creciente interés por esta materia desconocida para los embriones de veterinarios y para una buena parte de los colegas veterinarios, algunos de los cuales se han acercado a compartir interés, conocimientos, materiales y ganas de investigar y sacar a la luz nuestra historia profesional.

Lo que inicialmente hicimos con nuestros mayores, y con el mayor agrado, se ha convertido, por mor de estos tiempos posmodernos y deconstructivos, en un trabajo no solo poco considerado y menos agradecido, sino sospechoso no sabemos bien de qué. No en vano, como le decía Anfidio a Coriolano, “nuestras virtudes dependen de la opinión del momento”.

Y el caso es que nos sigue divirtiendo especialmente continuar aquella relación con los amigos y conocidos, españoles y extranjeros, ganados con el paso del tiempo, a fuerza de compartir mesa, mantel y algunas que otras discusiones científicas, de manera que sigamos en la liza como si nada ni nadie pudiese alterarnos.

Por ello iniciamos esta fase de desarrollo personal con esta página web, que además de su buena apariencia estética, nos sirva para permanecer en contacto a los amigos y conocidos, mejor que antes si esto fuera posible, como repositorio y con sucesivas mejoras que se nos vayan ocurriendo, como la de opinar y responder, ya que no renunciamos a ser unos jubilados tecnológicos normales del siglo XXI.

Así pues procuremos entretenernos y divertirnos ejerciendo de animales sociales que, en definitiva, es como hace tiempo que se nos calificó.

La alegría de haber bregado por una gran idea sigue determinando nuestra conducta mucho después de que la duda nos haya vuelto lúcidos, conscientes y desesperanzados. (Joseph Roth)